La implementación de programas de apoyo al desarrollo de bibliotecas
escolares en los centros educativos es una cuestión de voluntad
política. Las bibliotecas escolares pensadas como recursos educativos en
manos del profesorado para su quehacer docente y al servicio de la
comunidad educativa, son una opción pedagógica que responde a una
intención específica.
Así pues las bibliotecas escolares no es que sean consideradas útiles o
inútiles por parte de la administración, nadie discute su valor. Lo que
se pone entre dicho es si son necesarias o no. Este es el problema real
que tenemos sobre la mesa.
Podemos argumentar su necesidad de muchas maneras. No es difícil
hacerlo. Tenemos discurso armado suficiente. Esta no es la cuestión. Me
pregunto, más bien, en base a qué parámetros la administración mide que
un recurso educativo es necesario o no en la escuela. ¿Parámetros
económicos, organizativos, metodológicos, curriculares…? ¿Donde se ponen
las prioridades?
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